Conoce la relación de los niños con la inteligencia artificial de Alexa o Google

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Conoce la relación de los niños con la inteligencia artificial de Alexa o Google

Las primeras cuatro palabras que entendió mi bebé fueron “mamá”, “papá”, “gato” y “Alexa”.

Cameron reconoció por primera vez el nombre de asistente de voz de Amazon mientras estaba sentado, cubierto con salsa de espagueti, en su silla alta. Apenas dije “Alexa” cuando él giró la cabeza para mirar el altavoz Echo escondido detrás de la maceta de potus dorados en la estantería.

Me había escuchado decir “Alexa” muchas veces antes (a menudo me preguntaba si él pensaba que era la planta la que respondía), pero esta vez sabía que el Echo se iluminaría y diría algo.

Para Cameron, que ahora tiene 20 meses, Alexa no es solo una asistente virtual, es la DJ de la casa, la recordadora para sacar la lasaña del horno y la que atenúa las luces cuando estamos demasiado cansados para levantarnos del sofá. Cuando Alexa responde un poco tarde, él sonríe.

La relación de Cameron con Alexa es cada vez más común, dicen los expertos, y que esa palabra esté entre las primeras habilidades lingüísticas de un niño pequeño no es tan sorprendente como puede parecer.

“Cualquier palabra que digas mucho se convierte en una palabra temprana para los niños pequeños”, dijo Kathy Hirsh-Pasek, presidenta de la International Society for Infant Studies.

“Probablemente dices ‘Alexa’ a menudo porque comienzas una oración con ella para reproducir una canción. Cualquier cosa que genere una respuesta es un candidato probable para una palabra temprana, sin importar lo que sea”.

Es una de las razones principales por las que “mamá” es una excelente palabra para que los niños la aprendan pronto. Después de todo, si un niño la dice, es probable que alguien venga y les dé un biberón. “Es un muy buen trato”, dijo Hirsh-Pasek, también profesor de Psicología en la Temple University.

Esta es la primera generación en crecer con una inteligencia artificial ubicua: un mundo en el que casi cualquier pregunta, artículo comprado o capricho cumplido es posible con un comando de “Alexa” u “OK, Google” o “Hey Siri”. Esto plantea preguntas profundas acerca de cómo los niños interactúan con la tecnología, con otras personas y cómo puede moldear sus interacciones y desarrollo.

De acuerdo con la firma de investigación de mercado ABI, los dispositivos domésticos inteligentes como el Google Home y el Amazon Echo estarán en más de 50 millones de hogares en todo el mundo a finales de este año. Las plataformas de control de voz, como Google Assistant, Apple Siri y otras integradas en teléfonos inteligentes, tienen una penetración aún mayor. Se espera que la adopción de ambas crezca.

“Al igual que cada tecnología nueva y exitosa es dada por sentada por cada generación que nunca ha vivido sin ella, la existencia de las tecnologías formará parte del tejido y los cimientos de esa generación”, dijo Jonathan Collins, director de investigación de ABI. “Ellos desarrollarán, refinarán o rechazarán las tecnologías que heredan”.

Pero el interés de un bebé en Alexa está vinculado a la curiosidad natural. Hirsh-Pasek compara el concepto general con un juguete clásico de la infancia, las cajas sorpresa.

Después de iniciar la interacción, hay emoción, lo cual actúa como un reforzador. Rachel Severson, psicóloga infantil de la Universidad de Montana que ha publicado estudios sobre las interacciones de los niños con la inteligencia artificial y la tecnología inteligente, dice que los niños piensan en las tecnologías personificadas como algo intermedio entre lo animado e inanimado.

“Hay numerosas anécdotas de niños pequeños que creen que hay una pequeña persona dentro del dispositivo o que hay una persona en el otro extremo de la interacción, como un teléfono”, dijo Severson. “Esto demuestra que los niños están tratando activamente de descubrir cómo conceptualizar estos dispositivos: ¿están vivos o no? ¿Hay una persona real allí?”.

El tema aún no ha sido estudiado exhaustivamente, pero algunas investigaciones indican que los niños entienden que un dispositivo como Echo o Google Home es una pieza de tecnología, pero también ven estos aparatos en términos psicológicos, como si tuvieran emociones, como si fueran capaces de pensar y crear amistad, y merecedores de un tratamiento moral, agregó Severson. Ella cree que este sentimiento se hará más pronunciado a medida que la inteligencia artificial se vuelva cada vez más compleja y “real”.

Amazon ofrece una gran cantidad de contenido amigable para los niños para los dispositivos Echo, incluidos podcasts que reproducen cuentos a la hora de dormir e incluso juegos basados en audio, como la aplicación Disney’s Cars Adventure, que permite que los niños le den a Rayo McQueen instrucciones detalladas en una carrera. A principios de este año, Amazon lanzó un colorido Echo Dot específicamente para usuarios pequeños.

Algunos padres consideran que el Echo es una alternativa al tiempo de pantalla, en medio de advertencias de que demasiado tiempo frente a una pantalla de un dispositivo puede afectar el peso, los patrones de sueño y el desarrollo cerebral del niño. Hay cierto debate sobre si eso es cierto.

“Reconozco la preocupación de los padres por reducir el tiempo de pantalla de acuerdo con los límites recomendados para la edad, y muchos padres ven los dispositivos de inteligencia artificial en el hogar como una forma de involucrar a los niños sin el uso de pantallas”, dijo Severson. “Sin embargo, no creo que haya un consenso todavía sobre el impacto de esto en los niños, positivo o negativo”.

Severson ve ventajas y desventajas en los altavoces inteligentes. Dan a los niños una medida de autonomía para elegir música o historias, por ejemplo, pero la interacción excesiva con ellos podría limitar la cantidad y la calidad de las interacciones sociales humanas. En este punto, dijo, no hay suficiente investigación para ofrecer a los padres pautas en lo que respecta a la relación de los niños y Alexa.

“Estos dispositivos son demasiado nuevos y se han adoptado tan fácilmente que estamos realizando una especie de experimento natural”, dijo. “No me sorprendería si viéramos más diseños y programas especiales para niños en estos dispositivos, en gran parte porque los niños no eran los usuarios finales que los desarrolladores imaginaron originalmente (…) Creo que tiene sentido hacer la pregunta de qué propósito cumplen y si parece algo que agregue valor a su vida y a la de sus hijos”.

Hirsh-Pasek de la Temple University advierte que los sistemas como Alexa no son lo suficientemente sofisticados como para entender a un niño y nunca deben usarse para reemplazar la interacción humana.

“Lo más importante que tenemos que recordar con los pequeños es que no podemos dejar que nada se interponga entre la conversación humana”, dijo. “Si observas a los padres que leen libros reales a los niños, se conmueven cuando pasan las páginas y lanzan historias aparte acerca de cómo una vez vieron a un mono en el zoológico. La investigación muestra que las conversaciones directas con ellos son la mejor manera de que puedan aprender”.

Alexis Hiniker, profesor asistente de Interacción Humano-Computadora en la Universidad de

Washington, está de acuerdo. Argumenta que nuestras interacciones con estos dispositivos no son realmente conversaciones en absoluto, a pesar de que Amazon Echo y otros altavoces inteligentes son considerados como “agentes conversacionales”.

“Incluso las interacciones de los adultos con los altavoces inteligentes son superficiales, escuetas y carecen de la mayoría de los elementos distintivos de la conversación entre personas”, dijo Hiniker. “En general, los niños en desarrollo aprenden rápidamente el lenguaje en los primeros años de vida. Pero esto no solo sucede porque los niños son buenos aprendiendo esta habilidad; también sucede porque los adultos son muy buenos para enseñarla”.

Y, a diferencia de los adultos, los altavoces inteligentes actualmente no son capaces de adaptarse a la capacidad de habla de un niño en tiempo real.

“Alexa no podrá enseñar a un niño a hablar, al igual que los niños no pueden aprender a hablar viendo la televisión”, dijo Hiniker. “A pesar de que los altavoces inteligentes, a diferencia de la televisión, son interactivos, en ningún caso se acercan a la sofisticación de un ser humano, o más específicamente, a la sofisticación de un adulto que instintivamente puede entrenar a un niño para que aprenda su primer idioma”.

La investigación muestra que los bebés conocen las voces de aquellas personas que los rodean con más frecuencia, incluso desde antes de nacer. Entonces, ¿eso significa que Alexa ha estado en la vida de Cameron mucho más tiempo que cuando la vio escondida detrás de la planta?

“No iría tan lejos”, dijo Hirsh-Pasek. “Lo que los bebés escuchan en el útero es como escuchar el lenguaje debajo de una piscina. No se van a sorprender con su claridad, pero notarán una cadencia”.

Es posible que Alexa no sea la relación más rica en la vida de un niño, pero es una presencia que probablemente permanecerá en el largo plazo.

(https://expansion.mx)

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