Impresoras 3D resuelven problemas de hondureños

por | 10 Oct, 2019 | Artículos, Casos de éxito, Gerente Innovador, Herramientas, Industria, Startups | 0 Comentarios

Deloitte Global pronostica que durante el presente año las ventas de impresoras de 3D para empresas, los materiales y los servicios desde grandes compañías públicas superarán los US $2,7 mil millones y los US $3 mil millones en 2020, con un crecimiento de un 12,5% anual.   La lista de posibles materiales imprimibles en 3D se […]

Deloitte Global pronostica que durante el presente año las ventas de impresoras de 3D para empresas, los materiales y los servicios desde grandes compañías públicas superarán los US $2,7 mil millones y los US $3 mil millones en 2020, con un crecimiento de un 12,5% anual.  

La lista de posibles materiales imprimibles en 3D se ha más que duplicado en los últimos 5 años, lo cual ha conducido a una recuperación del potencial de crecimiento de la industria en general. 

La impresión 3D es un grupo de tecnologías de fabricación por adición donde un objeto tridimensional es creado mediante la superposición de capas sucesivas de material. 

Las impresoras 3D se están volviendo más rápidas, más baratas y más fáciles de usar que otras tecnologías de fabricación por adición, aunque como cualquier proceso industrial, estarán sometidas a un compromiso entre su precio de adquisición y la tolerancia en las medidas de los objetos producidos.  

Esta tecnología ofrece a los desarrolladores de un producto la capacidad para imprimir partes y montajes hechos de diferentes materiales con diferentes propiedades físicas y mecánicas, a menudo con un simple proceso de ensamble.  

Las tecnologías avanzadas de impresión 3D pueden incluso ofrecer modelos que sirven como prototipos de producto. 

Esta tecnología también encuentra uso en campos tales como joyería, calzado, diseño industrial, arquitectura, ingeniería y construcción, automoción y sector aeroespacial, industrias médicas, educación, sistemas de información geográfica, ingeniería civil y muchos otros. 

En el caso de Honduras, está en operaciones el Fab Lab, un centro de impresión 3D que inicialmente se dedicó a elaborar prótesis para apoyar a los migrantes retornados. 

El Fab Lab nace como una iniciativa del emprendedor José Luis Rivera, quien recibió el respaldo de la Cámara de Comercio e Industria de Tegucigalpa (CCIT). 

El Fab Lab fomenta la innovación y brinda apoyo a todos los hondureños que lleguen a plantear sus ideas de emprendimiento. 

“Estamos apoyando al sector de la salud con la impresión de partes del cuerpo humano como cráneos y mandíbulas que los médicos y dentistas necesitan para planear cirugías”, informó Rivera. 

También tienen acceso al Fab Lab los hondureños innovadores que requieren piezas específicas como por ejemplo cajas para componentes electrónicos que necesitan para construir drones,  pequeñas computadoras o prototipos de cosas para la industria y el arte. 

“Estamos elaborando en las impresoras 3D prototipos de envases y moldes para fabricar jabones con sellos o logos, así como cortadoras de galletas con formas personalizadas”, comentó. 

Rivera detalló que en las impresoras 3D elaboran los prototipos de los envases de acuerdo al diseño que quieren los industriales, y luego éstos los mandan a producir por millones. 

Agregó que también apoyan a pintores, escultores, diseñadores de moda y otros artistas a quienes les imprimen en 3D piezas que utilizan en sus proyectos artísticos, destacando también la elaboración de maquetas para los estudiantes de arquitectura que buscan los servicios del Fab Lab. 

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